MEC MEC


TENGO MIERDO

 

¿Recordáis la frase de Galeano sobre la utopía? Sí, esa en la que dice que él da un pasito, y ella se aleja otro, y tal. Estoy pensando que la utopía es el cabrón del Correcaminos; no sólo se aleja a toda mecha, sino que vuelve para hacernos “¡mec mec!” en la puta cara.

 

TENGO MIERDO

Correcaminos en Europa. Maria Mjöllnir

 

No sé si alguno de vosotros se ha imaginado el capitalismo como una red. Una red, no plana, sino tridimensional, tratando de expresar la absoluta complejidad de todas y cada una de las relaciones humanas mediatizadas por este sistema. Vale, no es una red. Es una rasta. Una rasta apretada, enredada, llena de grumos de origen orgánico.

No hay espacio fuera del capitalismo. Ni uno. Porque los diques que eran el Estado de Bienestar y el Estado de Derecho se han desmoronado como aquel pueblo italiano construido con arena de playa. Los pequeños islotes de las cooperativas no dejan de ser islotes. Y la revolución interior que tanta falta hace se enfanga con la tristeza, la ira, la desesperación y el aburrimiento.

Ese es el peligro. Que nos aburramos. Que ahora que somos de consumo fácil nos aburramos de esta aventura y decidamos centrarnos en otra cosa. Siguiente concierto, siguiente pantalón, siguiente alquiler, siguiente coche, siguiente asamblea, siguiente proyecto, siguiente novio, siguiente…

 

TENGO MIERDO

Totalitarios. © Maria Mjöllnir

 

Tengo mierdo. Así, mal escrito. Combinando “mierda” y “miedo”. Tengo mierdo por el futuro de mi hijo. No son tonterías del tipo “no le voy a poder dar una educación”. Me cago en la educación actual. Adiestramiento, deberían llamarlo.
Lo que me da mierdo con respecto a mi hijo es que alguien decida vulnerarle. Y que esa vulneración de su persona sea una norma. Que sea una norma tan generalizada que sea imposible escapar a ella. Me da mierdo que mi hijo pueda llegar a ser dócil. Quiero a mi hijo libre. Quiero que no tenga que inclinarse jamás delante de un imbécil con el bolsillo lleno de dinero.

 

Correcaminos. Subido por Kevin R

 

Maldito correcaminos… Quiero ser yo la que corra. La que corra lejos, y segura de su velocidad, la que vuelva a reirse en su puta cara, en la de ellos. En la de los que sí están consiguiendo dar lugar, pasito a pasito, a su utopía.

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6 Responses to “MEC MEC”

  1. Hacía tiempo que no sabía nada del Correcaminos. Que pena que el reencuentro se produzca con él, ahora rodeado de «políticas» de color amarillo.
    María, ¿tu crees que hay espacio para la esperanza?.

  2. ¿Y a dónde se llega corriendo enfadada? ¿Dónde es lo suficientemente lejos pero suficientemente cerca para volver a reírte en su puta cara?

    Yo no me preocuparía, su utopía no nos merece la pena.
    Nos rodean realidades que sí alimentan la utopía de una vida consciente y sentida. Ellos no están ahí.

  3. María dice:

    Ojalá pudiéramos construir un mundo paralelo, Virginia…
    Para el correcaminos no existe la distancia, porque es veloz. No tiene sentido para él hablar de cerca o lejos.

  4. Olga Baudilia Peralta dice:

    Tengo miedo de tanta miedra, pero se dice que en el fango ,no hay que correr como el correcaminos , porque de ese fanfo nace una prodigiosa semilla, con que poderes, no lo sé

  5. Olga Baudilia Peralta dice:

    La aldea global, el liberalismo salvaje, la corrupción generalizada desde arriba, es todo una bolsa de mierda, tengamos cuidado de no ir a parara allí, más vale pan con amor que gallina con dolor,

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