NOCHE CERRADA


 

(CÓMPLICES)

 

Tengo la sensación de que la mayoría de la población disfruta de un bienestar regalado. Una acumulación hasta el infinito de tortillas de patata que han cocinado otros. Un pequeño grupo sube un armario a un quinto sin ascensor, y los demás disfrutan de el. Y así sucede. Observar y disfrutar.

 

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Noche cerrada. © JCP

 

Los trabajadores se quejan de los sindicatos añejos, pero no hacen nada por quitarles el polvo, ni tan siquiera crean otra cosa, porque en realidad ellos también son quesos curados. Hablo de la mayoría. Las bombillas están apagadas, en el cuarto es noche cerrada.

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Los consumidores, consumen. Nada importa. Sus vecinos fabrican los leds de sus televisores por unos cuantos caramelos, pero todo está fatal, que si tal, bla bla bla, pero siguen comprando las mismas marcas. Vecinos diabéticos. Solo nos mueve la telesolidaridad, siempre y cuando, sea para niños pequeños y esqueléticos, y que lo patrocine una megaestrella. Nos encantan los realitys, necesitamos constelaciones. Llueve fuera pero nuestro paraguas funciona, solo que los niños son pobres, porque sus padres son pobres. Y poco más. La puerta se abre porque la empujamos.

Las reformas laborales se cocinan en un sitio, pero son otros los que las ejecutan aunque podrían no hacerlo sin apenas mover una pestaña.

La complicidad se ha convertido en un club de intercambio de parejas. Que inventen ellos.

Esperamos que alguien nos quite la piedra de la cabeza, que modifiquen el congreso, que fabriquen médicos. Llamemos a los magos. Todo lo apostamos a la metafísica del milagro.

Seguimos haciendo las mismas cosas que antes, y acusando a los mismos de antes, pero les seguimos comprando sus ropas, ignorando los distintos caminos del laberinto, confundiendo la iluminación con la luz. Somos ya un matrimonio longevo.

Asi, brillamos éticamente en nuestras casas, pero somos un fuego fatuo. Por eso justificamos nuestra imagen deforme en el espejo con cualquier insignificancia, mientras lloramos solitariamente en la guarida. Matamos al débil que nos recuerda que la injusticia es cuestión de escala. El odio a la geometría aprovecha las ramas de los árboles del jardín para desarrollarse.

Somos obesos porque no movemos los músculos mentales. El colesterol se acumula en nuestra visión del futuro, y su aceite se nos cae como una baba por la boca abierta.

 

matias avalos, noche cerrada,

Very, very Happy Family

 

Criticamos el ilícito brillo, no por injusto, si no por envidia. Han robado el fuego de los dioses y no hemos sido nosotros. Me cachisss. Aqui estamos los eternos Diógenes del “que lo hagan otros”, los herederos de los premios conseguidos por el sudor de los de enfrente, los críticos ambarinados por la postrera luz del verano.

Así, somos de cómplices con lo que nos rodea, contribuyendo al espesor y al ruido. La niebla aguijonea el pico más alto de nuestra cabeza, disparamos excusas desde gigantescas baterías apoltronadas, y fruto de ese bombardeo que liba los horizontes, las bombillas se apagan, y en el cuarto es noche cerrada.

 

 

matias avalos, noche cerrada,

 

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4 Responses to “NOCHE CERRADA”

  1. Virginia dice:

    Somos, definitivamente, una horda de consentidores en una sociedad enferma que, de tan acostumbrada a mirar para otro lado y que el sol salga por Antequera, desarrollamos un cuello de visión lateral reducida, especializándonos en el chascarrillo, la alienación intrascendente y la retahíla en la cocina. Todo asín de junto hace que el sol salga por un Antequera insultante y mediocre garantizando el calorcito a otros.
    ¡¡¡¡ Muy buen post!!!!

  2. Precioso, sublime, verdadero, constructivo

  3. Olga Baudilia Peralta dice:

    Así somos porque si sacamos afuera un poco la naríz, viene el sopapo y te la aplasta,, entonces mejor que las cosas pasen, Pero no podemos vivir tan resguardado y mirando para otro lado , volvemos a la carga y alguien dice no le hagan caso está loco, pero resulta que en tu condición de loco la pasas mejor, porque puedes salir del herbidero o del caos y comportarte a tu son.y cantas la «balada para un loco. y que se yo,

  4. Olga Baudilia Peralta dice:

    Es noche cerrada porque no nos dejaron ver la luz del día , muy por el contrario De a poco se fue apagando , porque no amamos al árbol, al ave, el agua, el fuego y el aire que respiramos, porque no aprendimos a amar en toda su dimensión , por eso hay dolor , hay lágrima al lado del dólar ,de la devaluación de las distintas monedas y no pensamos en cosas más importantes que es nuestra vida y la vida de todos , estamos desconectados . Abramos las puestas y salgamos por favor de tanta oscuridad.

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