YO TAMBIÉN QUIERO ESPECULAR…


 

LA OLLA A PRESIÓN

 

…pero, según parece, especular en el mundo de las ideas es bastante menos rentable (salvo que sean muy buenas y vendibles) que hacerlo en el mundo de los dineros.

Y como tengo algunas ideas, pocas, pero menos dinero, voy a jugar con las primeras un poco, que no demasiado; ¿te apuntas?. Venga, ¡especulemos todos!.

 

crisis, especulacion, psicopatas

 

De entre las pocas ideas que tengo, una es sobar una metáfora, muy sobada ya, para describir conflictos sociales en general, y esta estafa a la que llaman «crisis» en particular: la olla a presión.

 

crisis, especulacion, psicopatas

 

Sí, gentes de mal vivir, somos garbanzos en un olla a presión y los que la tienen por el mango, a la olla, ni siquiera son cocineros que quieran hacer con cariño un cocido con fundamento; son unos ludópatas codiciosos, psicópatas necios, muchas «patas», sí, arañas depredadoras que van tejiendo su red sigilosamente. Ludópatas porque lo único que hacen es apostar a ver quien la tiene más grande: la olla, la mansión, el yate, el jet y la jeta, el ego… Y psicópatas necios porque, con la peregrina esperanza -esto no va por nadie- de que les crezca, la olla, la dejan sobre el fuego indefinidamente sin importarles un rábano si los garbanzos van a estallar, a deshacerse o a carbonizarse. Se les va la olla, de las manos, con nosotros dentro.

 

crisis, especulacion, psicopatas

 

Afortunadamente, las ollas tienen válvulas de seguridad para evitar que estallen si quedan al fuego más de lo necesario. Y esta olla nuestra tiene muchas, afortunadamente para ellos, a pesar de ellos o, incluso, por ellos: tiene, entre otras, el entretenimiento (la tele-dirigida con sus cotilleos -que nos permiten aliviarnos con las miserias ajenas-, sus fútboles -motivo de orgullo nacional: a nuestro Presidente lo que le emociona de la despedida de un personaje histórico como Mandela es que se haga en el estadio en el que la «Roja» ganó el Mundial-, sus toros en horario infantil para crear afición, sus concursos -que alimentan la ilusión de ganar cifras con muchos ceros: los que están a la izquierda, para la chusma de la izquierda; los que están a la derecha, para los de buena estirpe de la derecha-, sus noticias-luz-al-final-del-túnel; y festejos con fuegos artificiales que embelesan y cabras que arrojar por el campanario para no descargar la ira y la frustración en algún alcalde; ¿todavía quedan Concejales de Festejos?), tiene el miedo que hace que no estalle por no perder lo poco que nos va quedando, tiene la solidaridad entre damnificados, tiene internet (donde liberamos presión cagándonos en todo lo cagable y más allá, donde nos organizamos para hacer cagadas presenciales y colectivas con el efecto paradójico de que, al multarnos por «cagarnos en to» en la calle, vuelve a aumentar la presión) y tiene las loterías (cuánta gente aguanta la presión confiando en que la próxima semana le va a tocar el gordo, o el flaco, un pellizo aunque sea; pero un agujero negro no se tapa con pellizcos). Algunas de estas válvulas están interconectadas para aumentar su capacidad depresora, por ejemplo, las loterías y los medios de comunicación: ¿os habéis fijado en qué fascinante porcentaje de la publicidad corresponde a loterías varias?, con esas músiquillas, esas ilusiones que se cumplen. Como el yate que te vas a poder comprar mañana: «¡La libertad es el premio!». Un día eres un parado de larga duración pero al día siguiente puedes estar navegando como cualquier narcotraficante, bánkster o político-aspirante a soberbio consejero de multinacional que valga su peso en babas de codicia: mucho pecado capital para lo virtuosos que se nos presentan; es lo que tiene el Capital, que refocila groseramente en sus pecados. A nosotros, para compensar, nos ceden la envidia y la ira, que de poco nos sirven.

 

crisis, especulacion, psicopatas

 

Todo esto nos pasa por dejar entrar psicópatas en la cocina; con las cosas de comer no se juega en Bolsa. Aunque no es todo culpa nuestra porque, al fin y al cabo, no es tanto «nosotros» y «ellos» porque ellos forman parte de nosotros. Pero como la ambición tiende a ser inversamente proporcional a la ética acaban llegando a la cocina los que tienen menos escrúpulos y, más que codazos, le pisan el cuello a quien haga falta por hacerse con el mango de la olla. Después ya se encargan de hacernos creer que son Chefs de tres estrellas. Es decir, y dando un giro surrealista a la metáfora, los cocineros están al servicio de los garbanzos y por lo tanto no debemos dejar en los fogones al más ambicioso sino al que supere un test de idoneidad -como el de los músicos callejeros de Madrid- que nosotros decidamos: queremos cocineros primorosos que cuiden los garbanzos. Y si esto fuera una democracia tedríamos que poder decidir qué cocineros queremos y cómo queremos que se nos cocine pero claro, desde el interior de una olla a presión de acero inoxidable, ultrarrápida, inescapable, no hay manera. De momento.

 

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8 Responses to “YO TAMBIÉN QUIERO ESPECULAR…”

  1. Virginia dice:

    » ….Todo esto nos pasa por dejar entrar psicópatas en la cocina…», es que no se puede decir más magistralmente. Cómo se nota que sabes de las cosas del brein, sí y sí.
    Y es que solo hay una diferencia entre un psicópata que coge un fusil y se limpia un instituto y uno que compra y vende la diginidad de los pueblos y sus gentes, CANALIZAN DE FORMA DIFERENTE. El poso compartido está ahí.

    Tu artículo entra para mí en la mejor prosa costumbrista que sabe hacer este país, incisiva y rotunda con ese deje de «de perdidos, pues eso, tu de river».
    Si no fuera porque parece ser que saber la verdad ya no cambia nada, muchas ollas explotarían a la luz de tu cocido.
    Genial la ilustración de Juan Carlos.
    Fdo. Garbanza carbonizada.

  2. A mi entender, lo de los psicópatas que dice Virginia es literal.
    El patrioterísmo que entiende esta gente (la clase dominadora) pasa indefectiblemente por el sometimiento de las masas que, mas que ciudadanos, en estos momentos nos ven como una amenaza hacia su modus vivendi.
    El objetivo de ellos es llegar al punto de presión tal, que provoque un miedoso agradecimiento por dejarnos al menos, vivir.
    Yo personalmente me paso por el forro la agenda oculta de los psicópatas (para mí no es oculta) y espero que la gente despierte. Si se es consciente del engaño, este no causa efecto. Simple.

  3. Juan Carlos, si no fuera porque cada vez más gente cree que «Agenda oculta» es una película de espías (la buena, la de Ken Loach, no la conoce casi nadie) o que la App del Smartphone se ha perdido entre widgets y malware (fíjate qué cosas sabe la gente) otro gallo nos cantaría.
    Pero como dice Chomsky, «la gente no sabe lo que está pasando, y no sabe que no lo sabe». ¿Por qué?: hablaremos de ello.

    Y muchas gracias por ilustrarme el post; así da gusto.

    Virginia, querida: me sobrestimas, pero me gusta X-D

  4. Nano dice:

    Excepcional, simple, claro y llano. Enhorabuena por el articulo.

  5. Olga Baudilia Peralta dice:

    Muy buen artículo , Creo que ha descripto muy bien la olla a presión y los garbanzos. pero de tanto hervir la olla puede sufrir algún mal funcionamiento, atendiendo a que nada es para siempre, y que los garbanzos cocidos o quemados vuelen por los aires y después veremos……….,

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