ADICTOS A ANTONIO VEGA


 

TU VOZ ENTRE OTRAS MIL

 

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Antonio Vega. Frame del documental.

 

“Puede ser todo una mentira, bien adornada/letra para una canción, ¿qué más da si fue pasado o no?”

(‘Relojes en la oscuridad’, Nacha Pop, 1985)

Las luces de la sala ya llevaban minutos apagadas y el reloj había dejado atrás la hora fijada. Cuando Antonio Vega se asomó por fin al escenario, desde las primeras filas se escapó un rumor de angustia por su aspecto demacrado y espectral. Al fin hubo concierto y lo disfrutamos. Yo me había enganchado definitivamente a su música a mediados de los ochenta, gracias a esos comerciales ‘Relojes en la oscuridad’ que combinaban la base rítmica y los arreglos de viento con una letra fascinante y críptica sobre los despropósitos del tiempo. Pero en 1997, en la sala ‘Galileo’, Antonio Vega parecía pertenecer al pasado, y los asistentes, sin embargo, nos sentíamos orgullosos de estar presentes, aunque sólo fuera para aplaudir sus vacilaciones.

 

Teaser Antonio Vega. Tu voz entre otras mil. Caminos Infinitos

 

“Sólo me encuentro en mis papeles locos que piensan/salen de un circo infernal y me enseñan lo que ignoro de ti”

(‘Relojes en la oscuridad’, Nacha Pop, 1985)

Cinco años después de su muerte, la figura y el legado de Antonio Vega regresan a la actualidad por el estreno del documental ‘Tu voz entre otras mil’, de Paloma Concejero (directora) y Jaime de la Puente (productor). Un trabajo con numerosos testimonios sobre las inquietudes personales que inspiraron algunas de las composiciones más sutiles del pop nacional. Ahora que estamos convencidos de que la movida no ha envejecido bien, ahora que – quizá de manera excesiva- reprochamos a aquellos músicos de los ochenta un entusiasmo lúdico ajeno al compromiso, celebramos embrujados una genialidad compositiva que, tras la separación de Nacha Pop, apenas se derramó con cuentagotas durante casi dos décadas.

 

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Nacha Pop. grupo formado durante la llamada «movida madrileña» en los años 80.

 

“No cambiaría jamás este universo inmortal/donde crecen las semillas de lo absurdo y lo genial”

(‘Relojes en la oscuridad’, Nacha Pop, 1985)

 

Antonio Vega anhelaba ganar altura, ‘mirar lejos’, y como llega a confesar en el largometraje, nada menos que comprender el movimiento de los astros en el Universo. Un empeño hacia el que avanzó a saltos entre lo etéreo y lo terrenal, la inteligencia y la sensibilidad o, por usar sus palabras, la Física y el café. Alternando vuelos y abismos, creó y habitó en su microcosmos pese a que su existencia se había convertido en un agujero negro. Tras el primer esplendor de su trayectoria en solitario, su canonización artística se extiende en el tiempo paralela a su hundimiento irreversible en las drogas. Dos razones para contener, como en la noche del concierto, la respiración en la oscuridad.

 

“Oigo tu voz decir lo que nunca existirá/a fuerza de recordar lo que no llegó a pasar”

(‘Relojes en la oscuridad’, Nacha Pop, 1985)

 

Sobre todas esas coordenadas gravita ‘Tu voz entre otras mil’. La intensidad de la música y los primeros planos en concierto sirven de hilo conductor a las confesiones de Antonio Vega, a las escenas de infancia y juventud, a los testimonios de su entorno familiar y musical. Una guitarra entre el hielo, caballos y gatos, el astronauta que flota. Imágenes alegóricas, algunas de gran potencia visual, que enriquecen el montaje sorteando los recodos más crudos de su autodestrucción.

 

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Antonio Vega. / Archivo. LaVozDigital.es

 

“He aprendido a ser una pieza más/ un eslabón en la oscuridad”

(‘Relojes en la oscuridad’, Nacha Pop, 1985)

 

Aunque surja de la admiración, no se trata de un documental complaciente. ‘Tu voz entre otras mil’ desborda matices y colores que aparecen y desaparecen acaso siguiendo el caótico orden mental del propio Antonio Vega. Obsesiones y episodios disparatados que suscitan la risa, pero también confesiones dramáticas sobre su escapismo perpetuo. ‘Era un gran consentido’, le retrata un amigo, antes de que él mismo describa, en los minutos finales, cómo se siente ante el espejo. Y su voz nasal y casi derrotada nos hechiza de nuevo, su música otra vez nos atrapa y oculta los interrogantes sobre nuestra adicción a su intermitente talento.

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http://youtu.be/ZS-V3qpCaeA

Último concierto de A. Vega con Nacha Pop, Mad. 26/10/2007. Subido por el realizador del concierto ifarac

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4 Responses to “ADICTOS A ANTONIO VEGA”

  1. Felicidades Santi. Lo que te puedo decir es que está teniendo mucho éxito este artículo tuyo. A penas media hora de publicarlo, tenemos el salón, la cocina y los dormitorios llenos de gente 😉 de toda España.
    Felicidades Paloma Concejero por el documental.

  2. Anveta dice:

    Yo también estuve en Galileo en abril del 97. Estaba decrépito. Es un artículo colosal, como lo era él. Enhorabuena.

  3. Muchas gracias a ambos. Antonio Vega es, sigue siendo, un artista muy interesante. Quizá se haya beneficiado, como dicen algunos, del prestigio del malditismo… pero lo cierto es que creó algunas canciones fascinantes. En ese sentido, redescubrir la persona resulta muy interesante. (Yo me confieso seguidor suyo y en el documental he descubierto cosas que ignoraba, pero eso también me parece una aportación que merece la pena)
    Anveta, no sé si sería en abril o en otro mes del 97 cuando le vi yo… pero, como cuento, el público se quedó literalmente asustado al verle aparecer. Luego tuvo fases mejores e incluso cierta recuperación, todo hay que decirlo. Al final, la gran pregunta es ¿por qué somos tan adictos a Antonio Vega? y ahí puede residir la razón de su grandeza…

  4. Olga Baudilia Peralta dice:

    Aunque no tuve la oportunidad de conocerlo,,escuchándolo ahora y sintiendo la músico considero que es o fue un gran artista

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