CRISIS DEMENTE VII


CÓMO VA LA VIDA…

 

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…nos decimos cuando nos vemos después de cierto tiempo. En mi caso, desde que “emigré” a Bruselas en septiembre de 2014, la vida ha quedado reducida a un rato algún día entre la oficina y la cama, y a los fines de semana junto a mi familia y, en parte, a las vacaciones, claro. Y no es que considere que el trabajo no forma parte de la vida -tres cuartas partes, en mi caso-, es que esta tarea, como integrante de la delegación de Podemos en el Parlamento Europeo, más que un trabajo es una misión. Porque si por las condiciones laborales fuera, no habría aceptado participar en este proyecto, habida cuenta de que han empeorado significativamente respecto a las que tenía previamente. Pero, efectivamente, se trata de un acontecimiento excepcional, histórico: crear una herramienta política que rescate la soberanía popular del calabozo plutocrático en el que está encerrada. Poder contribuir a abordar este reto, junto a cientos de compañeras y compañeros, es un honor que no podía rechazar.

Estas palabras no pretenden ser, por tanto, un lamento, sino una explicación al hecho de que solo haya publicado un capítulo de la serie Crisis DeMente en IndieColors durante 2015.

Ocurre que actividades que son esenciales para mí se han visto muy limitadas: convivir con las personas a las que quieres, estudiar, enseñar, leer, escribir, escuchar e intentar tocar música, pasear y quedar embelesado con el mar y la montaña… Puedo soportar estas renuncias porque sé que es algo temporal y porque he conocido a otras personas con las que, al compartir una experiencia tan intensa, no dejo de aprender y de amar, que son, al fin al cabo, mis prioridades en la vida.

Así que aprovecho estos días vacacionales de tensa calma, después de la tempestad electoral, para escribir otro capítulo, con el propósito de que 2016 sea más propicio a que nos encontremos en este espacio virtual.

Sin embargo, al empezar a escribir noté que aún no había superado el agotamiento con el que hemos llegado al final de diciembre y me costaba encontrar el motivo sobre el que escribir, no tanto por defecto como por exceso. No sabía si hacer algo más personal o seguir con la crítica y/o la divulgación. A pesar de que he reducido al mínimo la actividad relacionada con la política, sigo padeciendo cierta saturación informativa; uno no sabe, o no quiere, desconectar del todo: esto tiene que ver con una “necesidad de control” que me afecta particularmente.

Así, como ejemplo de uno de estos días, mientras participaba con mis hijos en una “instalación” en La Casa Encendida sobre la interacción entre juego y arte, columpiándonos, construyendo torres con piezas de madera o respondiendo a un cuestionario interactivo preguntas como si hay verdad en la belleza o si el sexo mueve al mundo, no supe de qué arte participábamos pero pensé que, tal vez, si toda la vida es juego, un juego de supervivencia, y el arte es parte de la vida…

 

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De vuelta a casa, al pasar por Embajadores, nos cruzamos, como de costumbre, alrededor de una de las bocas de metro, a un grupo de yonquis oteando el entorno en busca de compañeros de cunda; y cuando me cruzo con ellos no sé si la vida los ha rechazado, o los retiene a su pesar.

Al llegar a casa y leer en la prensa corporativa tópicos desprecios al sentido común etiquetando de “radicales” a quienes defendemos un modelo social (perfectamente factible) que otorgue a todo el mundo un acceso equitativo y sostenible a los recursos, escritos por parte de quienes se consideran “sensatos” y a la vez defienden el modelo actual, corrupto y neoesclavista, no acabo de discriminar a quienes realmente se creen lo que dicen de aquellos que justifican el abuso de la desigualdad por egoísmo.

Lo que sí sé es que el modelo vigente nos quiere hacer creer que si hacemos lo que debemos podemos ser autónomos, independientes; no necesitaremos a los demás. Pero lo cierto es que si no conseguimos restablecer y reforzar los vínculos para desarrollar una comunidad fuerte y consciente de las dinámicas de abuso que se nos imponen como inevitables y/o necesarias para la subsistencia, no podremos hacerles frente. El amor aún nos puede salvar.

Y a ti, cómo te va la vida…

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One Response to “CRISIS DEMENTE VII”

  1. Olga Baudilia Peralta dice:

    Qué bueno que alguien hable de recomponer esta sociedad vigente.
    Lograr recomponer y reforzar vínculos para lograr seres más conscientes de nuestra situación de abuso para sobrevivir.. Felizmente en América Latina ,se están dando algunos cambios, pero todo es tan difícil, porque el abuso ha sido muy grande y se necesita mucho tiempo para reconstruir la vida social mejor dicho nos han dejado una grieta que divide la trama social y además una parte es fanática.. Pero de a poco y con amor se van consiguiendo algunos logros ./

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